Presentación: Grupo de Profundización 2022

Queridos hermanos y hermanas, Desde el Equipo Madre Tierra queremos invitaros a participar en un grupo de profundización que dará comienzo con el nuevo año. “Hacia una visión del Interser con la Tierra” es un proyecto que pretende acompañarnos en nuestra práctica personal, uniendo ecología y espiritualidad. Hemos preparado diferentes propuestas para invitaros a la reflexión individual y profunda sobre cuál es nuestro papel con y en la Tierra. Revisaremos nuestra forma de consumir productos, transportes y energías, así como nuestro medio de vida, el entorno del que nos rodeamos y las formas concretas en que podemos tomar acción y llevar nuestra experiencia a círculos de amigos/as y entornos de práctica. Necesitamos volvernos más conscientes del mundo que estamos creando con cada uno de nuestros pensamientos, palabras y actos. Debemos tomar responsabilidad y pararnos a reflexionar profundamente sobre nuestra (inter)dependencia con la vida que nos rodea. Si protegemos el planeta y todas sus formas de vida estaremos protegiendo el equilibrio que posibilita la supervivencia de nuestra especie. Dicho con otras palabras: nosotros, como individuos y especie, no tenemos lugar en este planeta si no es en relación con otras formas de vida. A lo largo de los siguientes cinco meses pondremos a vuestra disposición múltiples materiales con los que, 1) tomar consciencia sobre la gravedad de nuestra situación y el impacto de nuestras decisiones y 2) actuar en aspectos concretos que favorezcan el bienestar de todos los seres vivos, incluida por supuesto nuestra especie. Este camino, que recorreremos juntos y juntas, lo acompañaremos de propuestas semanales que hagan de esta profundización un viaje progresivo; de esta forma, en cada etapa, podremos practicar con mayor profundidad y compromiso. A continuación detallamos los temas que vamos a abordar: Enero: Consumo éticoFebrero: Transporte y energíaMarzo: Modo de vida Abril: Conocer y cuidar la vida Mayo: Asociacionismo y comunidad La estructura para esta profundización será la siguiente: Semana 1: Recibiréis en el correo electrónico dos propuestas para la reflexión e indagación personal. Semana 2: Enviaremos dos nuevas propuestas, en esta ocasión, orientadas a la toma de acción. Semana 3: Os haremos llegar material complementario, inspirador, que anime la labor de profundización sembrada en las propuestas anteriores. A finales de semana, también pondremos a vuestra disposición una meditación guiada que apoye este proceso. Semana 4: Nos reuniremos el lunes por la tarde para compartir el Dharma: nuestras experiencias, observaciones, decisiones… Nutriéndonos y nutriendo a toda la comunidad con nuestra visión del Interser con la Tierra. Las personas con interés en participar en este Grupo de Profundización pueden inscribirse a través del siguiente formulario: https://forms.gle/g54YiSxFsXt2t88E9 Quisiéramos recordaros que, al inscribirse para participar en esta profundización, estamos asumiendo un compromiso con nuestra práctica y con la de todas las personas participantes. Por ello, os pedimos que sintáis si efectivamente podréis seguir las propuestas desde el principio hasta el final, comprometiéndonos, en especial, a acudir a los encuentros para compartir. Adjuntamos para más información un documento con las fechas detalladas. También quedamos a vuestra disposición a través del correo electrónico madretierra.cbi@gmail.com y de los siguientes teléfonos: 628 856 906 (Luis), 686 240 884 (Mar), 625 592 586(Eva). Gracias por desear comprender y proteger la Vida y acompañarnos en este camino de profundización con la Madre Tierra. Un hermoso loto, Equipo Madre Tierra.

Recogiendo Basura

«Hemos contaminado el medio ambiente. Es mucho el sufrimiento que generamos cuando alteramos el equilibrio de la Tierra. Si recuperamos nuestro equilibrio interior, empezaremos el trabajo de restablecer el equilibrio de la Tierra» (Thay). Nuestra Sangha local ha visto lo importante que es la práctica y los días de atención plena, pero también hemos constatado que a algunas personas les resulta difícil acercarse a una práctica reglada y formal. Así pues, hemos concebido  “Compartindo coa Sangha”, un día de no práctica, menos formal y ritual, donde la frescura y la estabilidad del Dharma se puede transmitir a través de la vida misma, de la alegría de compartir, de sentirnos hermanos disfrutando de nuestra querida Madre Tierra. Queremos que este espacio abierto e inclusivo sea un lugar de creatividad, en donde proponer actividades que nos conecten con la Tierra, que nos aporten visión profunda del maravilloso Interser que nos conecta con todas las formas de vida. En nuestra primera experiencia de este nuevo proyecto, hemos acariciado suavemente la Tierra con nuestros pasos, para recoger con dulzura y libres de prejuicios la diversidad de basura que se ha sembrado a lo largo del tiempo en la faz de la Tierra. Para mí ha sido una hermosa experiencia, poder caminar sobre la Tierra disfrutando a la vez de sus maravillas: los árboles, los pájaros, el contacto con la tierra… y con la basura que en ella está. Esto me ha hecho ver que yo mismo también soy una Tierra llena de maravillas que disfrutar y, a la vez, estoy cubierto de pequeñas basuras que se han depositado en mí a lo largo de los años. La actividad me permitió poder observar a la par ambas basuras, libre de discriminación, observarlas tal cual son y recogerlas con cariño para así, paso a paso, dejar detrás de esta práctica un trocito de mí y de Tierra más limpia, libre de basura, y en donde pueda relucir la verdadera naturaleza de ambos. Jorge, Sangha Terra de Presencia

Recolectar plantas silvestres

«Tengo fe en tu gran poder curativo Madre Tierra. Esa es la razón por la que puedo tomar refugio en ti» (Thay) Las plantas silvestres llevan acompañándonos desde los inicios de la humanidad. Son precursoras del entorno en el que hemos vivido y continuaremos viviendo y, a la vez, de cada célula que compone nuestro cuerpo y mente. Su vitalidad y frescura siempre han estado presentes en nosotros. La mayor parte de las plantas silvestres son comestibles y están ahí, a nuestro lado, para nutrirnos y curarnos. Están repletas de principios y compuestos adecuados a las carencias y deficiencias de las personas y animales que las rodean, por lo que comer plantas silvestres es, además de una forma sustentable de alimentarse, un camino de nutrición y sanación. Las plantas silvestres me acompañan, alegrándome y favoreciendo mi práctica de la plena conciencia. Para mí, son una maravillosa oportunidad de práctica. Cuando me dispongo a meditar caminando, no solo me asiento en la respiración y los pasos que doy, sino que me abro a contemplar la maravillosa vida Intersiendo y, las plantas silvestres, son la mejor oportunidad que se me presenta para contemplar profundamente la vida, que me rodea y que soy. Son tantas y tan variadas, de tantos colores y formas, de amplios sabores y olores… Cantan y sonríen de diversas maneras que afinan mi atención y concentración, hasta el punto de poder ver la gran diversidad que en ellas hay y la interdependencia de unas con otras y de ellas conmigo. Ellas son todo generosidad. Siguen creciendo una y otra vez, a mi lado, a la espera de que me incline a saborear la vida que contienen, y cuántas veces las he obviado e incluso denostado. Ahora que he aprendido a reconocerlas y a alentar su uso en mi vida, puedo nutrirme con sus principios, con su hermosura, aportándome  sanación y vitalidad. Un querido hermano sabio me dijo una vez: ”Come lo que crece a tus pies y te sentirás vital y feliz”. Pues en ello estoy, alimentándome de la vida que crece en torno a mí. Jorge, Sangha Terra de Presencia

La Cumbre del Clima de Glasgow

Tímidos avances ante la magnitud y la urgencia de la emergencia climática Un año más se celebró la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, y un año más decepcionó a la ciudadanía por sus insuficientes avances para afrontar un problema que ya estamos sufriendo, con mayor frecuencia e intensidad, de fenómenos climáticos extremos como olas de calor, sequías prolongadas, lluvias torrenciales… Durante dos semanas los gobiernos estuvieron reunidos para acordar un marco común en el que dar respuesta a un fenómeno que es global y que, por tanto, requiere ponerse de acuerdo para que los países actúen en la medida de sus responsabilidades y capacidades. Sin embargo, un año más los países industrializados desoyeron las voces de los más vulnerables, voces que los exhortan a que actúen ya para disminuir las emisiones que provoca el cambio climático, y que los compensen por las pérdidas y daños que ya están sufriendo en sus países de la forma más dramática, aunque son los menos responsables del problema. También los jóvenes demandaron justicia climática, más acción y menos bla, bla, bla. Si bien los primeros días hubo múltiples anuncios y alianzas entre gobiernos y también en determinados sectores, lo cierto es que sus compromisos fueron de carácter voluntario y no se vieron reflejados luego en el texto final del acuerdo, el llamado Pacto del Clima de Glasgow. Lo que sí se recogió en el texto, por primera vez en estos acuerdos, fue la mención a la necesidad de poner fin al carbón y a los subsidios a los combustibles fósiles, si bien se les agregaron calificativos para hacerlos más débiles, como el de subsidios «ineficientes» a los combustibles fósiles, como si pudiera ser eficiente destinar dinero público al combustible que está alimentando el cambio climático. También en el último momento se cambió la expresión «eliminación gradual» de la electricidad generada con carbón por «reducción gradual» de la misma, lo cual diluye bastante este compromiso. En cuanto a la transferencia de recursos económicos y tecnológicos a los países vulnerables, se quedaron muy cortos. Se constató que no se había cumplido el compromiso adquirido en 2009 y ratificado en 2015 por el Acuerdo de París de transferir a los países en desarrollo 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020, y se solicitó a los países que lo hiciesen efectivo cuanto antes. Un avance en este sentido fue el compromiso de duplicar el Fondo de Adaptación. Como punto positivo destaca la inclusión del imprescindible papel de la naturaleza, tanto de los ecosistemas terrestres como marinos, reconociendo su vital función en la absorción de emisiones y en la adaptación al cambio climático. El texto recoge el reconocimiento de los gobiernos de la necesidad de incrementar la ambición de los planes presentados para ser coherente con el objetivo de limitar el aumento de temperatura global a 1,5 ºC, el umbral que la ciencia considera que no debería superarse para evitar impactos catastróficos. A fin de lograrlo, es necesario reducir las emisiones a la mitad para 2030, lo que está muy lejos de los objetivos presentados por los gobiernos. Por tanto, se les pide que los revisen. El cambio climático es un indicador de una crisis más amplia que estamos viviendo, y que tiene que ver con el tipo de relaciones que establecemos entre las personas y con la naturaleza, relaciones en las que hemos olvidado la interdependencia y el bien común. Necesitamos transformar la manera en que producimos y consumimos energía, alimentos, cómo nos movemos y nos relacionamos con la Madre Tierra. Los gobiernos deberían crear las condiciones para este cambio de paradigma, pero comprobamos año tras año que avanzan poco y lento. La verdadera transformación requiere un cambio de conciencia, reflexionar cada una de nosotras sobre cómo contribuimos con nuestro consumo, nuestro dinero, nuestro modo de vida… Y actuar en la medida de nuestras posibilidades, con la alegría de formar parte de una comunidad más amplia que ya está en transformación. Para apoyarnos entre nosotros en el camino, desde el equipo Madre Tierra de la CBI vamos a iniciar una serie de talleres en esta dirección que hemos denominado «Hacia una visión del Interser con la Madre Tierra». Como decía Gandhi, podemos contribuir a «ser el cambio que queremos ver en el mundo».

Regando la Tierra

«El agua y la luz del sol hacen las plantas verdes. La lluvia de la compasión y de la comprensión transforman los desiertos en un inmenso océano fértil» El calor del verano cada día es más intenso. En la huerta es tiempo de recolección: calabacines, pepinos, tomates, judías, cebollas, ajos… pasan a ser parte de la despensa. También es tiempo de descanso, de sentarme a la sombra de los sauces y contemplar la belleza de la Madre Tierra, sentirme agradecido de la suave brisa que acaricia mi cuerpo y de poder escuchar la melodía de los pájaros. En esta época de cierto reposo hay dos actividades que me agradan especialmente. La primera es practicar la meditación caminando a primera hora de la mañana, antes de salir el sol, descalzo, sobre la fresca hierba. Esta práctica riega especialmente las buenas semillas de paz, alegría y atención que hay en mí. La otra tarea que disfruto en esta época es regar, al atardecer. Sentir el agua correr sobre la tierra, su frescor que revitaliza las plantas y mi cuerpo, y estar ahí, simplemente estar con el agua, la tierra y las plantas, en silencio, en paz, durante 2 o 3 horas. ¡Es una maravillosa meditación! Cuando empecé a cultivar la tierra instintivamente me negué a poner riego por goteo, todos me hablaban de sus bondades y del tiempo que podría ahorrarme. Sin embargo yo no lo sentía, disfrutaba de estar ahí, regando cada atardecer las plantas, de invertir el tiempo en esta maravillosa meditación. Diez años después, así lo sigo haciendo, y cada día sigo agradeciendo la oportunidad de poder regar las plantas una por una, personalmente, con atención y cariño. Cada vez que me pongo a regar, también es un buen momento para practicar la meditación del interser y observar profundamente ese agua que sale por la manguera. Saber que ese agua es porque muchos elementos no-agua también son. Puedo ver el océano, la lluvia, la montaña de donde mana el agua, pero especialmente puedo ver a mi abuelo, que arduamente trabajó cavando más de 2 km de zanjas a lo largo de la montaña, para dirigirla hasta una presa donde se almacena y luego poder usarla cada día para regar, además de para beber, cocinar, lavar… Cuánta gratitud hacia mi abuelo y muchos otros antepasados que me han regalado con su esfuerzo y generosidad, con su sabiduría para aprovechar los recursos de la Madre Tierra de forma sencilla y sustentable, y con sus cariño y buen hacer, valiosos recursos que hoy puedo aprovechar.  Esta tarde cuando de nuevo pueda disfrutar de la maravillosa agua corriendo sobre la tierra, podré sentir otra vez cuán valiosa es para la vida y reafirmar mi compromiso de usar y gestionar con suma delicadeza, e inmensa gratitud, este hermoso y refrescante tesoro de la Madre Tierra. «El agua fluye a través de mis manos, pueda usarlas sabiamente para conservar este hermoso planeta» Jorge, Sangha Tierra de Presencia

Fin de la caza deportiva del lobo ibérico

MOMENTO HISTÓRICO PARA EL LOBO IBÉRICO Tenemos que celebrar el fin de la caza deportiva del lobo en todo el territorio español porque el pasado jueves 04 de marzo de 2021 tras décadas de persecución con balas, trampas, venenos y fuego, se ha puesto fin a esta actividad. Esto ha sido debido a una defensa incansable de diferentes ONGs, que desde hace más de 50 años han estado trabajando junto con el apoyo de muchas personas se ha conseguido protegerlo y poner fin a su persecución. A partir de ahora habrá una estrategia nacional para su conservación y protección, gestionándose a nivel nacional sin importar en que CCAA resida. El último informe de La Comisión Europea sobre el estado de la naturaleza en Europa consideró que en España el lobo estaba “En estado de conservación desfavorable”. Esto ha apoyado este avance en la conservación del lobo. Esta decisión histórica permitirá dejar atrás un modelo basado en su persecución, ignorando los beneficios ecosistémicos y socioeconómicos que el lobo aporta a la sociedad. Faltaba en nuestro país el reconocimiento del valor del lobo, apostar por su protección y poner fin a su caza como especie cinegética. Pero queda mucho por hacer y necesitamos un cambio real en el modelo de gestión que permita su coexistencia con la ganadería extensiva y el mundo rural. El lobo ibérico es una subespecie exclusiva de la Península Ibérica, un símbolo de la naturaleza salvaje amenazada y parte de nuestro patrimonio cultural. La campaña de WWF “Yo defiendo al lobo”, difunde un manifiesto con los beneficios ecológicos y sociales que aporta el lobo, y se está trabajando sobre el terreno para ir buscando soluciones imaginativas a los conflictos que se generan con la convivencia del lobo y hacer posible la coexistencia con la ganadería y el mundo rural. El lobo representa esa vida salvaje que tanto nos emociona, que no podemos perder y algunos quieren extinguir y silenciar. ¡Aúlla con nosotros por el lobo y defiéndelo! «Si miramos la foto superior podremos ver este bello animal, portentoso, una joya maravillosa y única de la península ibérica. Si serenamente miramos a sus ojos (foto «una mirada» fantástica) podremos ver más allá de él . Podremos ver su historia, su actividad y la de toda su manada. Toda la función que cumple en el ecosistema, manteniendo su especie y ayudando a mantener otras. Ayudan a  contener las poblaciones de cabras montesas o jabalies, o los ecosistemas que se verían afectados por la sobrepoblación de estos. Su mirada profunda, serena y meditativa que nos muestra que esta hecho también de elementos no-lobo: el bajomonte y bosque, los riachuelos donde bebe o las cuevas donde mora. El agua pura que lo sacia, el aire fresco y puro que respira, las estrellas y la luna que lo guían de noche. Como ser vivo no es más o menos importante que cualquier otro. Al igual que todos en su singularidad y en su conexión con todos nosotros: intersomos.  Más aun, el querido lobo parece querer recordarnos nuestro cometido: con una presencia serena y profunda cumplir nuestro maravillosa función en esta querida Madre Tierra. ¿Qué podemos hacer? Apoyar iniciativas ya en marcha para protegerlo (https://actua.wwf.es/es/yo-defiendo-al-lobo) , haciendo un uso público correcto de los espacios naturales protegidos y aprendiendo del hermano lobo a ser quienes somos en conciencia.»

Testamento Solidario

El mejor legado que podemos dejar de nuestro paso por este mundo es vivir conscientemente y contagiar a los seres con los que nos encontramos nuestro amor por la vida y respeto a la Madre Tierra y todos los seres. Además, podemos mostrar gratitud y generosidad cuando ya no estemos legando una parte de nuestros bienes materiales a organizaciones que trabajan para construir un mundo mejor. Hoy en día existe la figura del legado solidario, mediante el cual puedes hacer un aporte a diferentes organizaciones que son éticas y responsables con sus planteamientos y respeto de los recursos. Actualmente hay una plataforma de 22 organizaciones y eres libre de elegir de acuerdo a tu aspiración más profunda de ayuda a los demás seres vivientes. También puedes elegir dejar parte de tu legado a Plum Village. Con un pequeño porcentaje  puedes estar haciendo mucho, sin que mermen los intereses de tus herederos. De esta manera podrás seguir apoyando esa idea que te ha inspirado mientras dabas paseos en plena consciencia, o cuando reconocías los grandes beneficios de la madre tierra, como tener agua potable, y sentías tanta gratitud.   Gratitud y Generosidad, motivación para el Testamento Solidario En la página 287 del libro “Las enseñanzas de Buda” de Thích Nhất Hạnh, Thây nos sugiere que nos preguntemos: ¿el Gran Voto del bodhisatva tiene algo que ver con mi vida y con la vida de mi comunidad?,¿estoy practicando para mí o para los demás? Todas las personas que formamos parte de esta gran familia de práctica, tenemos la aspiración del Gran Voto del bodhisatva y sabemos cómo realizarlo, con los gestos más pequeños de cariño hacia nuestros seres queridos, o hacia todos los seres vivos, la madre tierra, durante nuestros encuentros en la Sangha, o lavando los platos de manera consciente… Pero posiblemente muchas de las personas de la práctica también estén pensando ¿qué hacer con los bienes materiales cuando ya no esté, cuando haya iniciado mi continuación? Eres tú quien debe decidir. Seguramente seas una de las personas a quien la vida, la suerte, el trabajo o lo que sea, te ha permitido tener algún bien que legar. Pero si no tienes nada material que legar, tu vida de practica también es un hermoso legado. Hoy en día existe la figura del legado solidario, mediante el cual puedes hacer un aporte a diferentes organizaciones que son éticas y responsables con sus planteamientos y respetan de los recursos. Actualmente hay una plataforma de 22 organizaciones y eres libre de elegir de acuerdo a tu aspiración más profunda de ayuda a los demás seres vivientes. Con un pequeño porcentaje puedes estar haciendo mucho, sin que mermen los intereses de tus herederos. De esta manera podrás seguir apoyando esa idea que te ha inspirado mientras dabas paseos en plena consciencia, o cuando reconocías los grandes beneficios de la madre tierra, como tener agua potable, y sentías tanta gratitud, o inclusive si sufrías porque un ser amado estaba padeciendo una grave enfermedad, y deseas contribuir a que parte de tu legado se dedique a la investigación. NO IMPORTA LA EDAD QUE TENGAS Todos podemos y deberíamos hacer testamento, es una gestión de notaría a un precio razonable y de este modo podemos evitar muchas complicaciones. Y sobre todo, queda muy claro nuestro deseo, ya que la muerte nos puede llegar en cualquier momento Cada practicante puede elegir la iniciativa solidaria con la que desea participar, seguramente eres socio o socia de alguna ONG y ya estás brindando tu apoyo; también puedes seguir colaborando con investigación, fundaciones, acciones solidarias… Los trámites no son complicados. Puedes informarte y elegir una ONG, y comunicar tu decisión de modo que conozcas el nombre legal y su código de identificación fiscal CIF. Después debes ir a una notaría para redactar tu testamento incluyendo entre tus herederos (si los hay) a la ONG elegida, y debes especificar el tipo de legado, ya sean ahorros, arte, una vivienda, etc. Este trámite está en torno a los cincuenta euros 50€ y la notaría se encarga de realizar el registro ante el Ministerio. PLATAFORMA DE TESTAMENTO SOLIDARIO La plataforma Testamento Solidario está impulsando a través de diferentes campañas esta modalidad de generosidad y gratitud. Saber que tras tu continuación parte de tu legado servirá para ayudar a otros seres puede resultarte muy reconfortante.

Día internacional del Aire Limpio: 7 de septiembre

Según describe el informe del año 2020 realizado por Ecologistas en Acción (ecologistasenaccion.org), la calidad del aire mejoró sustancialmente en España, con una reducción notable de los niveles de NO2, SO2 y ozono troposférico, en sus mínimos de la última década. El resultado global ha sido una menor población y territorio afectados por la contaminación. Como podemos todos imaginar fue debido a los cambios de usos y vida que todos tuvimos. Este efecto positivo sobre la Madre Tierra puede hacernos recapacitar y adaptar la forma en la que pisamos, respiramos y consumimos en equilibrio con Ella. Acciones concretas Meditación Inspiro y soy consciente que inspiro, espiro y soy consciente que espiro Consciente que inspiro, consciente que espiro Inspiro y soy consciente de la calidad del aire que inspiro, espiro y soy consciente de la calidad del aire que espiro Consciente Calidad del aire inspiro, consciente espiro Inspiro y soy consciente de mi cuerpo, espiro y sonrío a mi cuerpo Consciente de mi cuerpo,  sonrío a mi cuerpo Inspiro y relajo mis pulmones, espiro y relajo mi cuerpo Relajo mis pulmones, relajo mi cuerpo Inspiro y soy consciente del aire en mi, espiro y sonrío al aire en mi Soy aire, sonrío al aire Inspiro y soy la Madre Tierra, espiro y amo a la Madre Tierra Soy la Madre Tierra, amo la Madre Tierra Más informaciónhttps://www.ecologistasenaccion.org

La Generosidad de la Madre Tierra

«Practicaré la generosidad en mis pensamientos, en mis palabras y en mis actos de la vida diaria. Compartiré mi tiempo, energía y recursos materiales con aquellos que los necesiten» Thich Nhat Hanh ¡Ha llegado el verano! Se vislumbra en el horizonte. Ahora el amanecer, ya madruga más que nosotros. Cuando salgo a las 06:00 a tomar una infusión al jardín, como cada día, la luz del amanecer, ya está ahí, esperándome. Hace poco, era yo quien esperaba a la luz de la mañana. Los pájaros y los gallos, ya entonan himnos y cantos a la Madre Tierra y yo, me uno a ellos. Las altas montañas resplandecen de tonos rojizos y a lo lejos el mar se ve tranquilo esta mañana. Se vislumbra la llegada del verano, en el calor. Cuando salgo a jugar a la huerta la calidez del Tathagata sol ya es intensa, la calidez que madura los frutos, destila el aroma de las flores y alegra el corazón. Pero sobre todo se vislumbra la llegada del verano, en la generosidad de la Madre Tierra. Más que en ninguna época del año, es ahora cuando la abundancia de la Tierra se expresa en todo su esplendor. Y yo, puedo verla, tocarla y saborearla en este momento. Nunca deja de sorprenderme, tanta generosidad, y ello me hace reflexionar sobre mi generosidad. Tiempo atrás y siguiendo los hábitos adquiridos, maldecía a los ratones que se comían “mis patatas”, a los mirlos que se llevaban “mis fresas y ciruelas”, a las palomas que devoraban “mis guisantes”… e intentaba ahuyentarlos de “mi huerta”. La práctica y la contemplación de la Madre Tierra y su generosidad me ha llevado a comprender que nada me pertenece, que soy uno más, como todos mis hermanos, disfrutando de la generosidad de la Tierra. Así pues, hoy puedo recoger las patatas, envuelto en el calor veraniego, el polvo, los ratones, las pequeñas arañas y ciempiés, y los luciones que campan a sus anchas entre las plantas de patatas, con mucha gratitud de tocar en mis manos la abundancia de la Madre Tierra y sentir esa generosidad en mí. Cuando el calor aprieta y el cansancio se hace notar, camino suavemente hacia un ciruelo, y aquí, encaramado a sus ramas, puedo saborear el calor del sol, la fertilidad de la tierra, y el trino asustado de un mirlo que, como yo, está saboreando la dulzura de las ciruelas. Cierro los ojos y me voy deleitando con los generosos frutos de la Tierra, dejándome mecer por la suave brisa, que me acuna en las ramas del ciruelo, cual amorosa madre. Y ahí, descansando, siento la fragancia de las madreselvas, que envuelven el aire que respiro suave y atentamente. Ahora, con mi barriga llena y los capachos repletos de patatas, estoy deseando, como tú, Madre Tierra, seguir practicando la generosidad con Alba, Iris y mis padres, con la Sangha, mis hermanos y hermanas, y todos los seres que compartimos tu abundante generosidad. ¡Gracias, querida bodhisattva Madre Tierra! Jorge, Sangha Terra de Presencia